Descansen en Paz

Ayer martes temprano partí de viaje en tren. Me extrañó ver gran cantidad de policía en la estación de Chamartín y confieso que me preocupé: pensé que podía ser preludio de uno de tantos acontecimientos como por desgracia vienen ocurriendo últimamente.

Ya en el tren (siempre me ocurre, pero ayer más) me acordé de mi inolvidable amigo Enrique Beotas. Este gran periodista pereció en el accidente ferroviario de hace un año.

Llegué a mi destino, Valladolid y me enteré del terrible accidente aéreo que ha costado la vida a tantas personas. Y todo se entremezcló y agolpó en mi mente.

Tanto preocuparnos por cosas que no resultan tan importantes en el desarrollo de nuestras vidas y éstas pueden verse sesgadas en cualquier instante en que nuestro destino surge al paso.

Así pienso, así siento y mi dolor vuela a esos niños, a esos adultos que todavía en estos momentos yacen en unas montañas que la naturaleza nos ofrece para el ocio deportivo de la nieve y que sin embargo hoy envuelven a tantas personas…

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Proyecto Stela de la Fundación Síndrome de Down de Madrid

La verdad es que llevo unos días enriquecedores en mi espíritu. Debe de ser, entre otras cosas, porque no leo a políticos ni economistas.

Hoy he estado en la celebración del 25º aniversario del Proyecto Stela de la Fundación Síndrome de Down de Madrid. Han sido dos horas deliciosas, donde he compartido este tiempo con esas personas “especiales”, que nos envuelven y que nos ayudan a sentirnos mejores cuando les tratamos.

Yo, particularmente, trabajo con unas de esas personas: un chico eficaz, inteligente y preciso. Y sobre todo de una humanidad que me ayuda a intentar ser mejor. Me permito aconsejar a todo el mundo empresarial que haga un hueco en su plantilla para una de estas personas “especiales”, pudiéndose dirigir a la Fundación Síndrome de Down.

He dialogado con sus jefes y me han confirmado lo que yo experimento diariamente: el enorme caudal de eficacia y amor que desprenden. Y he podido saludar a sus familias, que también conforman un mensaje constante de bondad y comprensión.

De verdad, a cuantos podáis leerme, merece la pena ser “buena gente”.

11-M

Ayer fue un día cuya fecha permanece y permanecerá siempre en nuestro recuerdo por ser el 11-M. Y ayer, como todos los años, he tenido el privilegio de concentrarme con numerosísimas personas en el llamado “Bosque del Recuerdo”, en nuestro grato parque del Retiro.

El discurso pronunciado por la Presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Señora Pedraza, no ha podido ser más humano y emotivo: todos estamos obligados a recordar la barbarie sufrida e instar, como ella lo ha hecho, a que los responsables antiterroristas no bajen la guardia en momentos tan delicados como los que atravesamos.

Como complemento al conjunto de músicos que en directo nos interpretaron la música instituida para este día, se soltaron tantos globos blancos como víctimas fueron. El dato curioso, 192 globos dispersos en el espacio, fueron juntándose por sí mismos en la altura hasta formar una piña que representaba la pureza del homenaje a las víctimas recordadas.

Al retirarnos, fuimos obsequiados con una vara de margaritas blancas que muchos incorporamos a la arboleda que también representa en número a las víctimas. Luego, una vez finalizado, nos adentramos de nuevo en la gran urbe, pero con el recuerdo hacia tantas inocentes criaturas que nunca supieron por qué ni para qué. Tampoco nosotros.

Comenzamos el año

Hace tiempo que no me enfrento a este mi blog. Confieso que algún benévolo lector me pregunta por qué. Naturalmente quienes lo dicen son gente amiga…

Prometo ser más frecuente en mis comentarios, pero confieso que redacto con cierta facilidad pero no manejo internet. En ese sentido mis manos y mis pies al efecto lo representa la sabia colaboración de mi fiel Elvira.

Lo natural es que aproveche esta oportunidad para trasladaros a cuantos podáis seguirme, mi mejor y mayor deseo de felicidad en este principio de año y sea cual fuere la época. Y como la vida, en la universidad que representa, te va enseñando asignaturas humanistas, para mí la felicidad que deseo y que practico es que nos amen y nos dejen amar.

Desde esta perspectiva iremos consiguiendo volver a unir fraternalmente una sociedad disgregada y un tanto apartada de la Escala de Valores que yo siempre defiendo porque es el eslabón que nos permitirá, precisamente, ser felices. Que sean felices. Inclusive nuestros políticos, ¿por qué no? Y que desde esa felicidad velen, como es su obligación, por los ciudadanos que somos gobernados.

 

Hasta la próxima.

 

 

Enrique Cornejo

El relato navideño de Cornejo

Hace unos días escribí en La Otra Crónica un pequeño relato que comparto con vosotros:

El empresario teatral Enrique Cornejo, en una foto cedida en exclusiva...

 

En cualquier parte donde te encuentres, inevitablemente la Navidad te transporta a recuerdos que forman parte de tu propia historia. Pueden pasar por todos nosotros ráfagas de las distintas épocas, de las muy variadas situaciones que han envuelto nuestro recorrer por la vida.

La Navidad ha sido siempre motivo de felicidad, de encuentros con personas queridas y el recuerdo siempre de una infancia que nunca dejamos de añorar, aunque a veces no se confiese. También sirven estas fechas para recordar, de forma especial, a nuestros seres desaparecidos que siempre llevaremos en el corazón.

Pero estas navidades nos traen el acercamiento hacia tantas personas próximas o desconocidas, a las que nos gustaría abrazar y decirles que nos sentimos a su lado. A tantos jóvenes que están buscando su primer empleo, a tantos adultos que lo han perdido, a tantos jubilados que de nuevo albergan en sus hogares a los hijos que marcharon y han vuelto con los nietos.

No podemos obviar que la sociedad necesita, hoy más que nunca, una Navidad llena de comprensión y apoyo a cuantos están en situaciones difíciles. Los que somos creyentes adornaremos simbólicamente el rincón más íntimo de nuestro hogar con expresiones religiosas o con christmas de amigos, o con cualquier otro recuerdo que nos remarque la tradicional fecha.

Algunos, yo, prometemos pasar de puntillas estas fechas tan queridas, tan llenas de símbolos, con deseo de hacer llegar a cuantos quieran y puedan escucharnos que estamos allí, a su lado.

Ojalá la sensibilidad ciudadana llegue a los Padres de la Patria y se esfuercen en poder crear soluciones al dolor y tristeza que para muchos no va a poder paliar la ilusión de la Navidad.

Intentemos ser felices, hacérselo a los demás en estas marcadas fechas… y siempre.

 

 

Enrique Cornejo

Los políticos en el dolor ciudadano

He de confesar que llevo mucho tiempo sin creer en los políticos. No sé cuándo expresan sus mejores sentimientos ante el ciudadano.

Sin embargo quiero creer que las relaciones de nuestros políticos, de diversos bandos y colores ha brotado de su corazón y sentimientos más puros ante la tragedia que acabamos de conocer en el descarrilamiento del Altaris.

Rajoy, Rubalcaba, Feijóo ( impecable ), Ana Pastor… han estado cercanos y unidos por una misma circunstancia: el sentimiento.

Pues eso son los políticos que yo desearía durante todo el año, unos hombres y mujeres que, defendiendo sus intereses de partido pudiesen converger en un punto en común: el bienestar de los españoles.

Que no sea una tragedia quien les obligue a coincidir en una misma reacción y comportamiento. Que sean sus ideales sí, pero al límite de cuando sus intereses dañen al ciudadano. Ahí es donde se equivocan.

Que todo el dolor por el que estamos pasando desde nuestra ciudadanía hacia la tragedia sufrida, sirva para que los políticos se den cuenta de que les necesitamos unidos para proteger y defender los intereses de nuestro país.

Una tragedia imborrable

Imborrable por tantas víctimas, heridos, familias afectadas como hemos podido comprobar en documentos televisivos: dolor por doquier, el mismo que uno siente al no poder hacer nada sino pensar en cuantos han protagonizado este horrible accidente.

Al impacto que personalmente me ha producido esta tragedia, se une mi dolor personal porque entre los desaparecidos, desde el primer momento se encontraba uno de esos pocos amigos que se tienen en la vida: Enrique Beotas.

Enrique ha sido mi amigo, mi compañero de tertulias, mi asesor en muchos aspectos de mis inquietudes artísticas… ha sido un extraordinario periodista a quien siempre admiré y envidié ( él lo sabía ), por la rica y variada facilidad para escribir sobre tantas cosas bonitas como nos rodearon juntos, especialmente mis premios La Butaca de Plata, sobre la que siempre escribió de forma antológica glosando la figura de cuantos recibieron este premio.

En los teatros Muñoz Seca y Reina Victoria de Madrid tengo expuestas diversas fotografías que recogen muy diversos momentos de nuestra gran amistad. De él recibí la Antena de Oro en Toledo y el Premio La Rebotica en Madrid, ambos en versión teatral. Pero sobre todo siempre recibí el aliento y el calor de su amistad.

Es obligado y lógico recordar en estas líneas a su esposa e hija, pilares fundamentales que fueron en su vida, pero también pasan por mi mente en estos momentos de sentimiento algunas, muchas de tantas personas como le han querido y lo seguirán haciendo en su memoria.

Querido Enrique: nada va a ser igual sin ti, en el entorno diario de nuestras vidas.

Enrique Cornejo

Teatro Zorrilla de Valladolid

Recientemente me han comunicado que he ganado el concurso de “Gestión y Dirección del Teatro Zorrilla de Valladolid”.

 

Ya obtuve hace cuatro años el concurso original y ahora de nuevo he tenido que revivir, aún con más emoción, la incertidumbre que toda competición ofrece.

 

Se abre una nueva etapa profesional en mi vida y, sin lugar a dudas, es el trabajo el que me permite mantenerme vigente ante una sociedad cultural a la que vengo sirviendo desee hace cincuenta y dos años.

 

Nuevos valores irrumpen cada día en todas las profesiones, también en la mía, pero mi permanencia en ella es para servir de utilidad y guía a las nuevas promesas que tratan de conseguir lo que yo, por fortuna, ya he disfrutado.

 

Con frecuencia me preguntan qué obra de teatro o espectáculo me falta para completar mis sueños, siempre contesto que “todos y ninguno”. “Todos”, por estar abierto a cualquier nuevo proyecto que enriquezca y engrase mi caudal de ilusiones. Y “ninguno”, porque la vida profesional me ha dado más satisfacciones de las que, sinceramente, creo merecer.

 

 

Comparto pues, con mis muchos amigos que conocen mi amor por el teatro, esta nueva fase en la que espero encontrarles como espectadores o como compañeros.

 

 

 

Cordialmente.

 

 

 

Enrique Cornejo

¿Cómo hemos llegado a esto?

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En mi generación, en los  años cincuenta, había una gran pobreza,  pero había folios y daban de desayunar en los colegios públicos  porque en esa época , (con la ayuda americana),  nos daban queso y leche en polvo.

 

Creí que todo esto ya era historia en mi recuerdo pero, lamentablemente, acabo de saber que en un colegio público de Altea (Alicante), los profesores y en concreto una encantadora profesora que he conocido, hacen doble compra: para su consumo personal y para llevar a la clase que dirige de niños, muchos de los cuales acuden sin haber podido desayunar en sus casa.

 

Meritorio es que toda una profesora destine parte de sus propios ingresos para atender a sus alumnos, aquellos que lo necesitan. Pero triste resulta también que hoy, en nuestro siglo, y con una España integrada en Europa y con amplia estructuras políticas muy costosas, no seamos capaces de aliviar la necesidad más elemental de nuestros pequeños, de sus familias.

 

En esos momentos, cuando uno conoce la noticia, piensa en “¿qué puedo hacer?”.  Pero más allá del gesto inmediato, solidario y puntual, está la necesidad de exigir a nuestra sociedad, a quienes la dirigen, que esto no puede ocurrir, pues resulta un fracaso estrepitoso no poder garantizar los alimentos básicos de un niño y hasta su formación por falta de medios.

 

Me siento empequeñecido…

 

Cordialmente,

 

 

Enrique Cornejo

Premio Nacional de Poesía José Zorrilla

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Fallado este premio que he creado para tratar de enriquecer el maravilloso mundo de la poesía, quiero dejar constancia aquí, que el libro ha sido editado por la editorial Algaida. Su ganador, como ya dije, es Jorge de Arco, titulando su obra “Las horas sumergidas”.

Ojalá tenga el éxito comparable al mucho amor que se ha puesto en este premio.