He de confesar que llevo mucho tiempo sin creer en los políticos. No sé cuándo expresan sus mejores sentimientos ante el ciudadano.

Sin embargo quiero creer que las relaciones de nuestros políticos, de diversos bandos y colores ha brotado de su corazón y sentimientos más puros ante la tragedia que acabamos de conocer en el descarrilamiento del Altaris.

Rajoy, Rubalcaba, Feijóo ( impecable ), Ana Pastor… han estado cercanos y unidos por una misma circunstancia: el sentimiento.

Pues eso son los políticos que yo desearía durante todo el año, unos hombres y mujeres que, defendiendo sus intereses de partido pudiesen converger en un punto en común: el bienestar de los españoles.

Que no sea una tragedia quien les obligue a coincidir en una misma reacción y comportamiento. Que sean sus ideales sí, pero al límite de cuando sus intereses dañen al ciudadano. Ahí es donde se equivocan.

Que todo el dolor por el que estamos pasando desde nuestra ciudadanía hacia la tragedia sufrida, sirva para que los políticos se den cuenta de que les necesitamos unidos para proteger y defender los intereses de nuestro país.

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